09 de noviembre de 2021

Sucederá a Ramón García Sanz al frente de la Sociedad Española de Hematología. El reto: trasladar el ‘modelo de Salamanca’ basado en la asistencia, docencia y la investigación a todo el país.

 

La hematóloga del Hospital de Salamanca suma un nuevo hito a su ya amplio currículo que la afianza como una de las especialistas más importantes a nivel europeo, sobre todo en la investigación del mieloma múltiple, enfermedad hematológica de la que es una referencia. Asumirá el cargo en 2022 tras una larga experiencia donde ya fue la primera mujer en presidir el comité científico tanto español como europeo.

–¿Cómo asume la responsabilidad de representar a todos los hematólogos del país?

–Supone un reto más después de estar dedicándome a la hematología, y al mieloma, en particular, fundamentalmente centrada en la investigación clínica y en el manejo de los pacientes, esto supone dar un salto más allá e intentar velar por mantener la misión de la Sociedad Española de Hematología de la que forman parte 2.800 hematólogos: promover la educación en hematología, fomentar la investigación y ayudar a mejorar la calidad profesional de los hematólogos.

MariVi Mateos

–¿La elección supone un respaldo al prestigio del servicio?

–Reemplazo a Ramón García Sanz, que seguro que tiene mucho que ver con mi elección. La hematología española, en general, tiene buena salud y en Salamanca también fruto de ello es que durante dos periodos diferentes sea una persona del servicio de Hematología de Salamanca el que presida la sociedad.

–Salamanca mantiene su referencia como líder de trasplantes, proyectos pioneros, pacientes que prueban fármacos por primera vez, ¿cómo se mantiene ese nivel investigador?

–Forma parte del ADN de nuestro servicio desde hace muchos años: intentar hacer una atención al paciente de excelencia y para ello contamos con combinar la asistencia en un primer punto pero ofreciendo al paciente lo mejor para lo que lo unimos con la investigación clínica, sin olvidar nunca la básica para la que contamos con el IBSAL y el Centro del Cáncer. Ese ADN del servicio de Hematología se trata de trasladarlo a una escala mucho mayor a la Sociedad Española de Hematología.

“Hacemos una atención al paciente de excelencia y para ello le ofrecemos lo mejor que conseguimos gracias a la investigación clínica y básica”

–¿Cómo se consigue ser el servicio que obtiene más financiación del Instituto Carlos III?

–Los proyectos del Carlos III son la convocatoria anual competitiva entre los investigadores en España. Es nuestra obligación poner el servicio ahí y afortunadamente hasta ahora vamos obteniendo fondos públicos para poder complementar nuestra investigación clínica con la básica. Es nuestro compromiso y nuestra obligación y tenemos que ir enseñando a los que vienen detrás para que empiecen a aplicar este tipo de proyectos. Seamos capaces de mantener a lo largo de la historia el ADN del servicio.

–Sin embargo, esa calidad investigadora no obtiene los recursos de personal que serían necesarios por parte de Sacyl.

–Los hospitales están creados para asistir a pacientes y nuestro servicio, más allá de la docencia de los estudiantes que es común a la mayoría de especialidades, integra también la investigación traslacional y básica. Necesitamos tiempo y espacio para poder dedicarnos a esto. Muchas veces lo integramos en nuestra actividad clínica habitual, pero obviamente requiere más tiempo y esfuerzo. Para ello, necesitamos más personal. Hasta ahora, afortunadamente tenemos nuestras fuentes de financiación personal, a través de toda la investigación clínica y tenemos un extra de personal contratado en nuestro servicio. Lo ideal es que formara parte de la relación de puestos de trabajo de la Gerencia Regional de Salud y que se reconocieran estos espacios. No solo en Hematología, sino en otras especialidades. Ojalá existiera ese problema en otros servicios porque significaría que tienen las tres patas bien cubiertas: no solo la asistencia y la docencia, sino la investigación como la única manera de poder avanzar. Pero se necesitan espacios, tiempo y personal.

–¿En qué fase se encuentran con los linfocitos CAR-T?

–Tenemos la terapia celular como un reto y un proyecto muy importante que empezamos en 2018 cuando recibimos la acreditación. Tenemos un montón de proyectos y ensayos clínicos con esa terapia celular y ese es un reto muy importante. Tenemos que empezar a generar conocimiento con en la materia de terapia celular: trabajar con nuestros propios laboratorios y personal y seguir creciendo en el resto de enfermedades, así como seguir generando en el laboratorio estudios preclínicos que den paso a nuevos proyectos de investigación clínica.

“Lo ideal es que el personal que obtenemos de nuestras propias fuentes de financiación pasara a formar parte de la relación de puestos de trabajo de la Gerencia”

–¿Qué falta para desarrollar esa autonomía?

–Hasta ahora participamos en ensayos clínicos con linfocitos CAR-T, pero tenemos que dar el salto a producir nuestros propios linfocitos, establecer redes de colaboración con otros centros que tienen la acreditación para nosotros producirlos a nivel local y generar investigación alrededor de ellos. Ya se está empezando y es el reto mayor en el que Hematología tiene que implicarse los próximos años.

–¿De qué manera se está avanzando en estas terapias para frenar el mieloma?

–En el mieloma se están produciendo una gran cantidad de avances, fármacos nuevos, los linfocitos CAR-T que se acaban de aprobar en Europa y que llegarán a España. Salamanca ha estado centrada en el mieloma múltiple asintomático y en el año 2022 empezaremos un ensayo clínico con linfocitos CAR-T para contribuir a la potencial cura de esta enfermedad.

“Nuestro mayor reto es producir los linfocitos CAR-T a nivel local y generar investigación alrededor de ellos y establecer redes con otros centros CAR-T”

–¿Sería la primera vez que se trata el mieloma asintomático con la terapia celular?

–Sería la primera vez que se hace en el mundo. Son pacientes con riesgo alto de progresar a mieloma. El proceso consiste en extraer los linfocitos T del propio paciente, se modifican genéticamente, proceso que tiene lugar en Estados Unidos, y lo que le ponemos al paciente son sus propios linfocitos T, es decir el ejército natural del propio paciente, pero reforzado y entrenado para que vaya dirigido específicamente a las células tumorales. Se recibe una administración única y solo hay que esperar a ver la respuesta. Viendo la respuesta en fases avanzadas de la enfermedad, se prevé que los resultados sean muy positivos y ojalá fuéramos capaces de erradicar la enfermedad.

–¿Qué falta para ponerlo en marcha?

–Nos falta cerrar los flecos, ya que poner en marcha un proyecto de terapia celular es difícil. Vamos a incluir 20 pacientes de hospitales españoles, entre ellos Salamanca, y otros 20 en Estados Unidos. Estamos intentando acabar los criterios de inclusión para que sean paralelos y homogéneos.

 

Más información: La Gaceta de Salamanca

 

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