19 de octubre de 2021

Entrevista a Atanasio Pandiella, científico del Centro de Investigación del Cáncer (CIC-IBMCC, centro mixto de la Universidad de Salamanca y el CSIC) y del IBSAL

 

Cada 19 de octubre se celebra el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, una fecha que sirve para recordar que este tumor es la principal causa de muerte entre las mujeres, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, en los últimos años los cambios están siendo espectaculares gracias a la detección precoz y al desarrollo de nuevos tratamientos. Una de las personas que mejor lo sabe es Atanasio Pandiella, científico del Centro de Investigación del Cáncer/Instituto de Biología Molecular y Celular del Cáncer (CIC-IBMCC, centro mixto de la Universidad de Salamanca y el CSIC) y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL).

Su trabajo ha permitido avanzar frente a los tipos de cáncer de mama HER2+, muy complejos de resolver, y atraer nuevos fondos para la investigación. Precisamente, hace unos días presentaba un nuevo convenio por el que la Fundación CRIS aportará 210.000 euros para su grupo de investigación durante los próximos tres años, una inyección económica encaminada a mejorar el conocimiento y desarrollar nuevos fármacos. En una entrevista concedida a DiCYT, Pandiella reflexiona sobre esta y otras cuestiones relacionadas con el cáncer de mama.


PREGUNTA. ¿Qué objetivo tiene el nuevo proyecto?

RESPUESTA. El proyecto pretende obtener nuevos conocimientos para desarrollar nuevas terapias y pelear contra la resistencia a los fármacos antitumorales, algo que también ocurre en otros tipos de cáncer y que supone un problema importante en la atención clínica. En nuestro caso, el trabajo de los últimos 20 años se ha centrado en los tumores de mama HER2+, que se caracterizan por tener una proteína en la membrana de las células tumorales con ese nombre. A principios de este siglo comenzó a conocerse la importancia de esta proteína en la fisiopatología de un grupo de tumores de mama y a partir de ahí se desarrollaron medicamentos. Sin embargo, cuando la enfermedad está muy avanzada puede escapar a estas terapias, así que se han tenido que desarrollar otras que han ido mejorando el tratamiento de la enfermedad; pero todavía no está controlada al 100%, ni mucho menos. Por eso, el objetivo del trabajo que proponemos es seguir desarrollando conocimiento para tratar mejor los tumores de mama HER2+ más rebeldes.

P. ¿Cuáles son las cifras de supervivencia del cáncer de mama?

R. La incidencia del cáncer de mama es alta, es el tumor más frecuente en las mujeres. En España se estima que una de cada 10 pueden padecer cáncer de mama a lo largo de su vida. Eso es tremendo. En nuestro centro hay 200 personas, la mayoría son mujeres y, si lo pensamos, eso significa que unas cuantas de nuestras compañeras lo van a sufrir. La buena noticia es que con los métodos de diagnóstico precoz y con los tratamientos disponibles la supervivencia a cinco años se encuentra entre el 85% y el 90%. A nosotros nos preocupa el 10% restante, las que aún no se pueden curar. Sin embargo, el otro día Juan Jesús Cruz, oncólogo médico que se jubila después de 40 años, decía que cuando llegó la tasa de supervivencia era del 45%. Ya lo hemos duplicado porque se han dado pasos importantes, pero no vamos a estar contentos hasta llegar a cerca del 100%.

P. En más de una ocasión, usted ha comentado que 2040 puede ser la fecha en la que nos acerquemos a ese 100%.

R. Analizando las curvas de supervivencia vemos que las muertes por cáncer de mama son cada vez menos frecuentes. Si uno extrapola datos, ve que entre el 2040 y el 2050 podemos llegar a tener un control casi completo de la enfermedad, aunque siempre hay tumores raros que quizá se nos escapen. Esto será así siempre y cuando no detengamos ahora la investigación, porque si no, nos quedaremos congelados donde estamos. Si seguimos invirtiendo, nos beneficiaremos de los avances científicos en este tipo de cáncer y en otros. Espero que el cáncer de mama sea uno de los primeros que lleguemos a controlar, porque con otros, como el de páncreas o algunos cánceres de la sangre, que es posible que tardemos un poco más.

P. ¿La pandemia ha supuesto un freno para la investigación?

R. Sin duda. El confinamiento nos mantuvo dos meses y pico fuera de los laboratorios, pero también hay que tener en cuenta cómo está siendo la vuelta y otros efectos colaterales que todavía estamos empezando a ver. Por ejemplo, la falta de suministros no solo está afectando a los chips de los coches. Nosotros pedimos productos que tardan muchísimo tiempo en llegar. No es frecuente, pero hay situaciones que nos llevan al nerviosismo, por falta de guantes para el trabajo en el laboratorio o de productos para los cultivos celulares. Los proveedores a veces nos dicen que no saben si nos los pueden suministrar, cuando antes eran cosas corrientes. Además, hay otra vertiente, que podría analizar mejor un sociólogo. Creo que tenemos más miedo de hablar entre nosotros, los congresos presenciales aún no se han restaurado y el tiempo que se dedica a investigación disminuye, porque la gente quiere disfrutar más de sus familias, lo cual es lógico. En conjunto, noto una desaceleración de la investigación.

P. Pero en la otra cara de la moneda están los fondos de recuperación europeos. En teoría, aumentarán la financiación de la ciencia. ¿Es optimista al respecto?

R. Voy a intentar ser realista. De momento, no hemos visto un incremento de la financiación y en otras ocasiones se han hecho promesas que no llegaron a los laboratorios, incluso con cambios de gobierno de distintos colores. Es cierto que la pandemia, haciendo un símil con las vacunas, ha sido como una dosis de recuerdo para la población sobre lo importante que es la investigación. Ha habido mucha preocupación por la salud y la sigue habiendo. Sin embargo, no sé qué ocurrirá con los fondos europeos, tengo miedo de que sigamos igual dentro de un año o de dos. Espero que llegue algo a los laboratorios, pero que llegue para quedarse. Si dentro de dos años se decide dedicar el dinero a otras cosas, lo que hayamos invertido ahora no tendrá un rendimiento. En países como Alemania, la inversión en I+D ronda el 3%, pero en España estamos a menos de la mitad. Si nos queremos parecer a los países punteros, tenemos que meter más dinero en investigación. Si nos queremos parecer a los países que compran la tecnología, podemos seguir como estamos.


P. ¿Cuáles son las líneas de investigación más punteras en cáncer de mama? Cada vez se habla más de la inmunoterapia.

R. Las líneas de investigación van por varios caminos. El primero es intentar conocer mejor la enfermedad. Todavía estamos entendiendo que los tumores de los pacientes son heterogéneos y eso hace que haya recaídas. Un tumor es una mezcla de células sensibles a la quimioterapia y de otras que serán resistentes y, por lo tanto, lo reactivarán. Con respecto a las terapias, se está trabajando mucho en tratamientos biológicos y la inmunoterapia es uno de los principales campos. El objetivo es que nuestro sistema inmunitario sea capaz de erradicar las células tumorales. Hablamos de un sistema de protección que está continuamente vigilando que no haya células raras. Si las detecta, las elimina; pero es posible que se vuelva tolerante, es decir, que se acostumbre a la presencia de células tumorales. Por eso, estamos intentando reeducar al sistema inumunitario para que las ataque y las erradique.

 

P. ¿Por qué se ha avanzado más en este cáncer que en otros tumores?

R. Esa es una buena pregunta y mi respuesta, más que científica, es personal. Creo que el factor fundamental es la urgencia social de intentar combatir un cáncer muy frecuente. Además, tiene una vertiente sentimental importante, son nuestras madres y hermanas quienes lo padecen. No se trata de dividir la enfermedad entre hombres y mujeres, es que nos interesa a todos y es muy habitual. Por cierto, hay que decir que el cáncer de mama también afecta a los hombres, pero esto se conoce poco y suelen ir tarde al médico cuando tienen un bulto en el pecho.


P. ¿Podemos hacer algo para disminuir la probabilidad de sufrir cáncer de mama con respecto a los hábitos de vida?


R. En el caso del cáncer de mama, contrariamente a otros tumores, tenemos poco margen de maniobra, pero algo sí tenemos. El ejemplo típico es el cáncer de pulmón: si no fumamos, disminuye de manera drástica su frecuencia. Del mismo modo, si nos protegemos del sol, evitamos el melanoma. Sin embargo, en el cáncer de mama no influyen el tabaco ni el sol. Sí tiene un cierto grado de relación la obesidad, que ha de intentar evitarse. Además de una restricción calórica, la práctica de ejercicio frecuente también ayuda.

P. Los expertos siempre destacan la importancia de la detección precoz.

R. La autoexploración es fundamental. Si una mujer se encuentra algún granito en el pecho, debe acudir al médico. En la mayoría de los casos serán quistes benignos que no suponen ningún problema. En cuanto a las mamografías, hay un cierto debate sobre la edad a partir de la cual se recomiendan y puede depender de la historia familiar.

 

Más información: Dicyt

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