02 de mayo de 2018

Mejorar los tratamientos contra los tumores de la sangre. Ese es el objetivo de Harmony, un proyecto europeo cuyo epicentro es el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca, pero que agrupa a 51 entidades públicas y privadas de 11 países europeos diferentes.

 

Para lograrlo, ese consorcio está recopilando y analizando los datos de decenas de miles de pacientes anónimos de todo el continente, lo que permitirá "mejorar los resultados de la lucha contra estas enfermedades", tal y como explica Jesús María Hernández Rivas, especialista del servicio de Hematología del Hospital Universitario de Salamanca, líder del proyecto junto con Guillermo Sanz Santillana, del Hospital Universitario La Fe de Valencia.

Gracias al big data, continúa Hernández, se podrá conocer mejor estas enfermedades, mejorar el diagnóstico, optimizar las terapias disponibles y facilitar el desarrollo de nuevos fármacos a través, por ejemplo, de la identificación de nuevos marcadores.

"La mayoría de bases de datos no incorporan datos clínicos asociados, las características especiales que tienen los tumores... Analizar toda esa información en conjunto permitirá mejorar las tasa de curación", añade.

Además, la iniciativa intentará esbozar el mapa europeo de las enfermedades de la sangre, que ocupan el tercer puesto en mortalidad en nuestro entorno; y proporcionará a las agencias reguladoras europeas de herramientas para evaluar mejor la eficacia y seguridad de nuevos fármacos.

En el proyecto, dotado con 40 millones de euros y con una duración prevista de cinco años (arrancó en 2017), cuenta con la participación de centros de investigación, hospitales, universidades, organismos reguladores y siete compañías farmacéuticas.

Los tumores hematológicos son un conjunto de enfermedades que afectan a la sangre, la médula ósea o los ganglios linfáticos, entras las que se encuentran trastornos como el mieloma múltiple, la leucemia linfoblástica aguda, los linfomas No Hodgkin o los síndromes mielodisplásicos, entre otros.

Desde los primeros meses de 2017, los investigadores trabajan en el diseño de los procedimientos que harán posible la recogida y almacenamiento de los datos de decenas de miles de enfermos. De hecho, tras poner en marcha varios programas piloto para evaluar el funcionamiento del proyecto, "ya se están empezando a incluir los primeros datos en una plataforma de big data" elaborada para un correcto análisis y procesamiento de la información.

"Se va a poder contar con datos clínicos, demográficos y genómicos de alta calidad de más de 100.000 pacientes procedentes tanto de grandes hospitales como de ensayos clínicos", comenta Hernández, quien subraya que el procesamiento de datos se hará con las máximas garantías de confidencialidad, seguridad y privacidad de la información, por lo que el anonimato de la información se respetará en todo momento.

Si todo va bien, en 2022 dispondremos de una nueva herramienta en el ámbito de la medicina personalizada, que permitirá desarrollar nuevos fármacos más efectivos cuya utilidad no sólo revierta en una mayor esperanza de vida para los pacientes, sino en un ahorro para el sistema sanitario público, señalan los impulsores de la iniciativa.

 

Fuente: El Mundo

 

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