Borja Enrique Sanz Cuesta es adjunto de Neurología en el hospital de Salamanca e integrante de uno de los grupos del IBSAL

 

La investigación es clave en el avance de la asistencia a la hora de obtener los mejores resultados. En todas las especialidades. Borja Enrique Sanz Cuesta es un claro ejemplo de iniciar su trayectoria profesional de la mano de la asistencia y la investigación, de forma paralela y siempre en su mente. Ya ha sido cuautor de un artículo en una de las revistas de mayor impacto de su especialidad y en el futuro lo hará en muchas más porque proyectos de futuro no le faltarán.

Para entender la importancia de investigar, Borja Enrique Sanz Cuesta, miembro del IBSAL, aporta algunos de los últimos avances en su especialidad gracias a los ensayos clínicos realizados a nivel mundial. Este joven neurólogo es especialista en el campo de las enfermedades cerebrovasculares, en ictus. Y bajo su punto de vista, «se avecinan grandes avances dentro de la Neurología». Porque como apunta, cuando existen altas evidencias de que algo funciona, se debe de aplicar tarde o temprano. Este neurólogo repasa algunos de los avances en el campo del ictus:«Hace 30 años, no se podía hacer nada en la fase aguda con los paciente, no había nada para ofrecer el paciente», detalla. En los años 90 llegó la fibrinolisis, una de las técnicas que aún se emplean en los pacientes, «que es un fármaco que se pone por la vena y disuelve los trombos, que suposo un gran avance, porque uno de cada siete pacientes mejoraba con respecto a no hacerlo», indica. Pero quedaban muchos pacientes fuera de esta técnica, «porque se puede hacer en una ventana de tiempo determinada que te permite actuar sobre ese daño que se está produciendo en el cerebro».

Borja Enrique Sanz Cuesta recuerda en este sentido una frase habitual de los neurólogos, «que nos ha servido para concienciar a la sociedad y a nuestros compañeros: el tiempo es cerebro». Pero es una frae que después de hacer muchos estudios de investigación y ver que la mejor variable del daño del cerebro era el tiempo, se empezaron a desarrollar los dispositivos de trombectomía mecánica , que es como un cateterismo cerebral, que a través de la pierna se llega al cerebro, se extrae el trombo y se obtiene un resultado superior a lo que había antes. Pero como explica este especialista, con el baremo del tiempo «nos hace perder muchos pacientes, porque se desconoce en algunas casos cuándo ha empezado el ictus, y los investigadores han buscado otras herramientas que no sean el tiempo, y ahora, tras unos ensayos clínicos, según el tamaño del infarto y del área recuperable vista en un TAC o resonancia, se puede estimar, según edad y gravedad de ictus, se pude determinar hacer el cateterismo fuera del horario que estaba dilimitado». En concreto, pasando de hacerlo en las seis primeras horas a incrementarlo hasta las 24 desde el inicio, «ha salido hace unos meses y va a transformar mucho el manejo de pacientes».

Dentro del IBSAL, Borja Enrique Sanz Cuesta, forma parte del equipo de investigación de Ángeles Almeida, dentro del área de Neurociencias, que tienen abiertas varias líneas de investigación vinculadas a la Neurología.

 

Fuente: elnortedecastilla

 

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